La tan temida caries es una enfermedad dental provocada por bacterias que se caracteriza por la destrucción de los tejidos calcificados del diente.
Se producen por el crecimiento y acumuló de ciertas bacterias alrededor de los dientes (entre otras streptococuss mutans). Estas bacterias son capaces de transformar los carbohidratos que ingerimos en la dieta ( sobre todo azúcares) en ácidos y estos ácidos son los alteran los tejidos dentales ( esmalte y dentina) creando perforaciones conocidas como caries que pueden llegar a destruir completamente el diente.
Es por ello que los dos factores principales a tener en cuenta son la alimentación y la higiene.
Mantén una buena higiene bucal
La caries dental puede aparecer como consecuencia de una higiene bucal deficiente por lo que prestar atención a nuestros hábitos diarios es determinante para prevenir esta infección. Cepillar los dientes cada día no es suficiente, sino que es necesario cepillarlos tras cada comida ayudándonos de un cepillo adecuado y de hilo dental.
Para potenciar la acción preventiva contra la caries puede resultarnos útil adquirir productos de higiene bucal que contengan flúor, ya que protege a nuestros dientes evitando que su esmalte pierda minerales.
Cuida tu alimentación
Nuestra alimentación ejerce un papel muy importante en la prevención de la caries. Debido a su gran aporte de azúcar, hay una serie de alimentos que conviene evitar o reducir como las bebidas azucaradas, las galletas, pasteles, cereales azucarados, panes blandos, chocolate…. Mientras que hay que potenciar el consumo de otros como las frutas, quesos, verduras…
Realiza visitas frecuentes a tu dentista
Frente a cualquier problema relacionado con nuestros dientes o boca, siempre será nuestro dentista quien mejor nos aconsejará qué hacer y quien puede establecer un diagnóstico apropiado. Con la finalidad de detectar la caries a tiempo y ponerle solución, las visitas a la clínica dental ayudan a mantener controlado el estado de evolución de la infección. Recuerda realizar las dos visitas anuales recomendadas a tu dentista como medida preventiva.
